Cuando somos padres queremos proteger a lo más preciado que tenemos en nuestras vidas, nuestros hijos. Queremos alimentarlos bien, cuidarlos bien, educarlos bien y ver que crecen sanos y fuertes. Por ello, el descanso se hace fundamental. El bienestar de tu pequeño es fundamental y para ello el colchón es una herramienta básica.
No obstante, no vale cualquier colchón, ya que el colchón se adecua en función de la edad de nuestros hijos. No es lo mismo, evidentemente, un colchón para bebés que para adolescentes.
Veamos las premisas que debe cumplir un buen colchón.
Colchón para bebés en la minicuna. Son los ideales para bebés recién nacidos hasta los 6 meses de edad. En este caso, os recomendamos colchones transpirables y de firmeza alta. Es decir, que el bebé no se hunda en ellos. Normalmente el peso del bebé se amolda perfectamente al colchón y este debe ser cómodo. También debes buscar la comodidad y que sea desenfundable para proveer de la mayor higiene posible y que este esté seco en la mayoría de las ocasiones.
Otra de las cuestiones que debes vigilar es que esté certificado sanitariamente para evitar asfixia o incrementar el riesgo de muerte súbita y aquellos que proveen mejor firmeza y comodidad. Hasta los dos años, un buen colchón de espuma es la mejor opción.
Colchón para segunda infancia. De 3 a 10 años: tu pequeño sigue creciendo y necesita un colchón que le aporte gran firmeza pero que a la vez pueda adaptar su cuerpo cómodamente, esto ya dependerá de la constitución del niño, si este es delgadito no necesitará que la firmeza del colchón sea demasiado dura. Un colchón de muelles o viscoelástico tiene la firmeza suficiente.
En cuanto al acolchado debes proporcionar una gran adaptabilidad ya que depende en parte de la fisionomía de tu hijo/a. En caso de que sea de constitución pequeña, quizá la mejor opción no sea un colchón de muelles y sí uno de viscoelástica que ofrece confort. En el caso de colchón de látex quizá no sea muy conveniente en caso de que tu hijo sea muy caluroso y si es de constitución grande, un colchón de espumación alta tampoco sería buena opción.
Los colchones de espuma ofrecen menor grado de firmeza y menor durabilidad. Si tu hijo es de constitución grande, un colchón de espumación no es la mejor opción para su cama.
De camino a la adolescencia: el niño empezará el camino que le llevará a ser adulto, su cuerpo irá creciendo todavía más y los cambios físicos pronto empezarán a ser evidentes. Tu hijo necesita un colchón que aporte gran firmeza al peso que va a ir ganando en estos años y que tenga unas medidas de adulto porque su estatura también será mayor dentro de un tiempo, siempre garantizando que se sienta lo más cómodo posible al tumbarse en el colchón. Elige uno de muelles, viscoelástico o de látex. Piensa que ahora va a durarle más tiempo, por lo que elige un buen colchón para ellos.
Vida útil del colchón
Generalmente se estima que un colchón puede superar perfectamente los 8 años de duración manteniendo sus condiciones óptimas. En caso de los más pequeños de la casa, ese tiempo puede acortarse yendo acorde al crecimiento del pequeño.
Más claves
- Es recomendable comprarle un colchón de grandes medidas para no tener que cambiarlo en pocos años. Ten también en cuenta la vida útil del colchón.
- También es importante recordar que, si tu hijo sufre de alergia, es aún más imprescindible que no olvides este punto.
- Un colchón debe ser lo más transpirable posible, esto está relacionado con el tema del moho.
- Funda protectora desenfundable y transpirable también ya que te ayudará a evitar sustos.
- Protectores laterales de calidad y transpirables para los más pequeños de la casa y, sobre todo, si duermen en literas.

